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miércoles, 25 de abril de 2012

La falta de sueño acentúa las probabilidades de obesidad y diabetes

Un estudio llevado a cabo por el Hospital Brigham refuerza el hecho de que poco sueño o sueño inconsistente con nuestro reloj interno puede incrementar el riesgo de diabetes y obesidad. El estudio ha sido publicado en el "Science Translational Medicine" el pasado 11 de Abril.
El estudio se llevó a cabo en 21 pacientes saludables en un ambiente controlado por 6 semanas.
Se controló sus horas de sueño, cuando dormían y otros factores como actividad y dieta.
Primero empezaron durmiendo 10 horas al día, después se pasó a 3 semanas de de 5 a 6 horas al día alternativas durante las 24 horas del día alterando su ciclo circadiano (nuestro reloj biológico natural que regula el ciclo del sueño), emulando a personas que trabajan en turnos rotativos. El estudio terminó con 9 noches de sueño normal a las horas normales.
 Durante el periodo de restricción del sueño, la tasa metabólica en reposo disminuyó y la concentración de glucosa en sangre se incrementó después de las comidas debido a una menor secreción de insulina por el páncreas.
 Una reducción en la tasa metabólica en reposo si no lleva alteraciones en la dieta y la actividad de la persona puede llevar a incrementos de peso de 5 kilos en tasa anual. El aumento de concentración de glucosa en sangre y baja secreción de insulina puede incrementar el riesgo de diabetes.
"En individuos predispuestos a diabetes, el trabajo a turnos las probabilidades de diabetes son más altas que en aquellos que trabajan exclusivamente de día", afirma Orfeu M. Buxton, PHD, BWH neurocientífico y el director del estudio. La evidencia es clara; dormir el número de horas suficientes y principalmente por la noche es importante para nuestra salud.


martes, 31 de enero de 2012

Hay relación entre dormir poco y el sobrepeso?


Las estadísticas son alarmantes: Acerca de un 60% de americanos padecen sobrepeso u obesidad, de acuerdo al centro de enfermedades de control y prevención. El número de adultos obesos (aquellos con índice de masa corporal superior a 30 o más) se ha elevado del 15% en 1980 al 27% en el 1999. Más del 15% de los niños entre 6 y 19 años tenían sobrepeso en el 2000, lo que es 3 veces mayor que en 1980.
Porque EE.UU es una nación que está engordando? “ Hace 150 años, un estilo sedentario de vida era considerado para por ejemplo la esposa de un granjero” ha dicho Richard Simon, Doctor Médico especialista en descanso en Walla Walla, WA. “Nuestros niveles de actividad física se han desplomado, como nuestro consumo de calorías aunque nuestra ingesta de calorías no ha declinado. Cuando el gasto calórico declina y la ingesta calórica no declina, ocurre un incremento de peso”
Además estamos durmiendo menos de lo que solíamos. Añade todos estos factores juntos y tenemos el modelo perfecto para la obesidad.
Complicaciones:
La epidemia de obesidad es particularmente alarmante en niños. 1 de cada 3 americanos nacidos en el 2000 desarrollará diabetes, y  1 de cada 10 ya ha desarrollado diabetes tipo 2, que es esencialmente observada en adultos.
Otro problema de la obesidad es el incremento de la apnea del sueño.
Sobre 18 millones de Americanos sufren de apnea del sueño, que suele estar relacionada con sobrepeso. Cuando una persona gana peso, especialmente en el tronco y en el cuello, el riesgo de desordenes de sueño se incrementa debido a que la función respiratoria queda comprimida, según Margaret Moline y Lauren Broch, 2 especialistas del sueño en el Medical Center de New York Weill Cornell.
Si una persona no descansa correctamente, no está motivado para seguir dietas o sesiones de ejercicios.
Los trastornos del sueño pueden contribuir a la obesidad.
Un estudio de la Universidad de Chicago definió que una ausencia de descanso durante un cierto número de día puede alterar el metabolismo y los niveles de hormonas.  El estudio se llevó a cabo con 11 jóvenes saludables a los que se les sometió a 4 horas de descanso durante 6 noches.  Se demostró que su capacidad para procesar glucosa en la sangre había declinado en algunos casos a niveles de diabéticos.
Así aquellas personas que duermen poco necesitan generar un 30% más de insulina que los que duermen normalmente, entre 7 y 8 horas.
La falta de descanso puede predisponer a las personas a ganar peso. El nivel de leptina ( una hormona estimulante del apetito) se ve alterado igualmente y puede inducir a un mayor apetito. Como la psicológica manifestación de fatiga, sueño y hambre son similares, algunas veces las confundimos, y tendemos a comer cuando realmente podemos estar cansados, porque creemos que fatiga es un signo de hambre.
Así que dormir durante al menos 7 horas de un descanso reparador y renovador es un factor importante para evitar el sobrepeso y ayudar en su caso a reducirlo.

Koldo Arce
Técnico Ergónomo
www.bedinabox.es

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Puede inducir la hipertensión a problemas cognitivos?


Este estudio ha sido desarrollado por Thorleif Etgen y co-autores en el informe actual del Deutsches Ärzteblatt International. http://www.aerzteblatt.de/int/

Muchas personas sufren de deterioro cognitivo leve y demencia, lo que implica que la detección precoz de posibles causas al igual que una diagnosis y terapia precoz de los factores de riesgo actualmente están ganando importancia.

El término “deterioro cognitivo leve” describe discapacidades de memoria, atención y capacidad intelectual, que son comunes en edades avanzadas.
El deterioro cognitivo leve puede ser un estado precursor de la actual demencia, y no suele presentar ningún tipo de problema para aquellas personas que lo sufren en el desarrollo diario de su vida, por lo que su diagnóstico es infrecuente.

Los autores son de la opinión que existe una asociación biológica posible entre deterioro cognitivo leve e hipertensión, diabetes e hiperlipedimeia.

Fallos crónicos renales también se han identificado como un nuevo riesgo somático en estos últimos años.
Los datos epidemiológicos indican un efecto protector de la dieta mediterránea, la actividad física, y moderación en el consumo de alcohol.
Fumar, por otro lado, es un factor que eleva el riesgo.